Cómo controlar la temperatura de la CPU en Windows 11
Revisar la temperatura de tu CPU es crucial si te gusta ajustar el sistema, hacer overclocking o simplemente quieres asegurarte de que no se queme. Es curioso cómo algunos lo pasan por alto: solo esperan que todo se mantenga frío, pero luego se sorprenden cuando se produce una limitación térmica o, peor aún, un fallo. Normalmente, conviene controlar tanto la temperatura del núcleo como la temperatura general del paquete. En una configuración funcionó de maravilla, en otra…no tanto. Porque, claro, Windows tiene que complicarlo más de lo necesario.
¿La forma más fácil? Usa algún software de monitorización de hardware especializado, como HWMonitor o HWiNFO64. Estos te permiten ver rápidamente lo que ocurre en el interior sin tener que revisar la BIOS ni complicarte con aplicaciones OEM. Si prefieres no instalar nada (o te preocupa el software adicional), la BIOS es una opción, pero es más bien una instantánea estática. Normalmente, abro HWMonitor durante las pruebas de estrés para ver cómo se calientan los componentes bajo carga. Créeme, es genial tener los datos en tiempo real, especialmente durante sesiones de overclocking o benchmarking.
Cómo comprobar la temperatura de la CPU en Windows
Uso de aplicaciones de monitorización de hardware
Este es el método más sencillo. Estas aplicaciones leen los sensores de la CPU directamente; es casi mágico, la verdad. HWMonitor de CPUID es mi opción preferida, en parte porque es simple y *casi* preciso. En algunos ordenadores, las lecturas pueden ser un poco erróneas o no actualizarse con la máxima rapidez, pero, en general, es suficiente para indicarte si tus temperaturas están dentro de los límites de seguridad.
- Visita la página oficial de HWMonitor.
- Seleccione su idioma de configuración preferido (normalmente inglés) y haga clic en Descargar ahora.
- Ejecute el archivo ejecutable de instalación: sí, solo haga clic en las indicaciones, es bastante sencillo.
- Abra HWMonitor una vez instalado y desplácese hasta su CPU. Aparecerán varias temperaturas: busque ” Temperaturas” y encuentre la lectura del paquete, junto con las temperaturas de cada núcleo.
La temperatura del paquete es, en cierto modo, el indicador general de la temperatura de tu CPU, pero al hacer overclocking o someterlo a un esfuerzo extremo, prefiero controlar las temperaturas de cada núcleo. Si se mantienen por debajo de los 80 °C durante cargas pesadas, probablemente no tengas problemas. En un procesador como un Ryzen 7 5700G, mi objetivo sería mantener las temperaturas del núcleo por debajo de los 75 °C. Cuanto más bajas, mejor, sobre todo si quieres que tu CPU dure más.
Desde la BIOS: un enfoque cuidadoso
Si quieres evitar instalar software, la BIOS te permite echar un vistazo rápido.¿El problema? Suele ser una instantánea inactiva, por lo que no es ideal para pruebas de estrés. Aun así, si solo revisas las temperaturas predeterminadas, funciona. Para acceder a la BIOS, reinicia tu PC y pulsa la tecla que te indique la placa base, que suele ser Supr o F2. En algunos sistemas, hay un menú llamado Modo EZ o Monitor de Hardware.
- Desde Windows, abra Configuración.
- Vaya a Actualización y seguridad.
- En Recuperación, haga clic en Reiniciar ahora mientras mantiene presionado Shift.
- En el menú que aparece, seleccione Solucionar problemas > Opciones avanzadas > Configuración de firmware UEFI y luego presione Reiniciar.
- Ya estás en la BIOS. Busca secciones como Control de ventiladores o Monitoreo de hardware. Cada placa base tiene una marca diferente, así que explora un poco. La temperatura de la CPU debería estar visible aquí, aunque normalmente es solo la temperatura en reposo.
Si se trata de un BIOS heredado, busque opciones como Estado de salud de la PC o Temperatura de la CPU.
Cómo lidiar con las temperaturas bajas y qué es normal
Sinceramente, una CPU funcionando a menos de 60 °C en reposo es ideal. Bajo carga, por ejemplo, jugando o bajo estrés, no debería superar los 80-85 °C. Si alcanzas los 95 °C con regularidad, es una señal de alerta. En algunas CPU, superar los 95 °C provoca estrangulamiento térmico, lo que significa que la CPU reduce su velocidad para enfriarse. Esto perjudica el rendimiento y puede acelerar el desgaste.
Vigílalo, sobre todo si el sistema se calienta o se bloquea bajo carga. Asegúrate de que tu sistema de refrigeración (ventiladores, disipadores, pasta térmica) esté en óptimas condiciones. Si la temperatura supera los 95 °C con frecuencia, cambiar la pasta térmica y limpiarlo bien suele ser útil.¿Por qué no?
Monitorear la temperatura de la CPU es como saber la temperatura del aceite de tu coche: ayuda a prevenir problemas mayores en el futuro. Entender cómo funciona tu CPU en condiciones normales, intensas y con overclocking te da una buena ventaja para solucionar problemas o ajustar el rendimiento.